Opinión

¡San Luis y la Gobernación pelean contra el fuego, mientras Renzo García solo hace show!

San Luis, Payandé, Honda, Melgar, Guamo, Ortega, Chaparral y otros municipios han tenido que enfrentar las consecuencias de las llamas. La situación en San Luis es especialmente preocupante: los incendios han consumido miles de hectáreas de vegetación y cultivos y han afectado viviendas rurales. La Gobernación llegó a reportar 36 incendios activos en 20 municipios.

En medio de esta situación, hay algo que merece ser reconocido: la gobernadora Adriana Magali Matiz ha tenido que asumir una emergencia que supera las capacidades ordinarias de cualquier administración departamental.

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La mandataria trabajando de la mano con el alcalde  de San Luis, acompañaron el Puesto de Mando Unificado, coordinando acciones con organismos de socorro, Fuerza Pública y Gobierno Nacional, por fin  un gobierno nacional que se vincula con las regiones.  solicitaron que no se retire el apoyo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres mientras continúen los incendios.

Pero una emergencia de esta magnitud también obliga a mirar lo que ocurre en los territorios.

Y allí aparece el alcalde de San Luis, quien, como autoridad local, ha tenido que estar en las calles, acompañando a su comunidad y enfrentando una de las emergencias ambientales más difíciles que ha vivido el municipio. Para eso es gobernar: para sentir y vivir lo que siente su pueblo.

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Porque cuando las llamas avanzan, cuando una familia teme perder su vivienda o cuando una comunidad necesita ayuda, la política deja de ser discurso y se convierte en presencia.

Por todo lo anterior se aplaude al alcalde de San Luis que ha estado allí, al igual que una gobernadora  que  también ha tenido que movilizar capacidades y solicitar apoyo de otras instituciones. El Ejército, la Fuerza Aeroespacial, los bomberos y organismos de socorro han puesto sus capacidades al servicio de la emergencia. Incluso la Universidad del Tolima llegó recientemente con ayudas humanitarias, atención veterinaria y acompañamiento a las comunidades afectadas.

Esto demuestra algo que no podemos olvidar: las emergencias no tienen partido político.

El fuego no pregunta quién gobierna. El sismo no distingue ideologías. La emergencia no mira colores políticos.

Por eso, este no es el momento para convertir el sufrimiento de los tolimenses en una batalla política, como lo pretende hacer el representante del Pacto Histórico, el Dr. Renzo García, quien solo busca aprovecharse de la coyuntura para criticar, pero nunca trajo soluciones desde el Gobierno Nacional, cuando el entonces presidente era el Dr. Gustavo Petro.

La gobernadora tiene una enorme responsabilidad sobre sus hombros. No basta con estar en territorio: hay que garantizar coordinación, recursos, ayuda humanitaria y capacidad de respuesta. Pero también es justo reconocer que ha estado al frente de la emergencia y ha solicitado públicamente que continúe el respaldo nacional.

Y lo mismo debe exigirse a los alcaldes: estar con su gente, liderar, gestionar y responder.

San Luis nos está dejando una lección.

En tiempos de emergencia, el verdadero liderazgo no se demuestra desde un escritorio, criticando, hablando y disfrazándose de ambientalista, ni desde las redes sociales. Se demuestra estando donde está el problema.