La capacidad del relleno sanitario Pacandé estaría disminuyendo a un ritmo acelerado por el aumento en la cantidad de residuos que recibe de otros municipios. La alerta fue lanzada por la alcaldesa de Natagaima, Astrid Pava Yara, quien advirtió que el sitio podría alcanzar su límite mucho antes de lo previsto.
Según explicó la mandataria, el relleno contaba inicialmente con una licencia ambiental destinada a atender los residuos de Natagaima y Coyaima. Sin embargo, en 2020 la autorización fue modificada y el lugar pasó a operar como un relleno de carácter regional, incorporando a otros ocho municipios. El problema, de acuerdo con Pava Yara, es que las contingencias y dificultades de disposición de residuos en diferentes localidades han hecho que Pacandé termine recibiendo basura de un número mucho mayor de municipios.
“Casi que le estamos recibiendo basuras a casi 15 municipios”, aseguró la alcaldesa, quien mencionó entre ellos a Chaparral y Purificación.
La mandataria señaló que, de acuerdo con el informe que ha conocido la administración municipal, actualmente quedaría aproximadamente un 40% de la capacidad de vida útil del relleno. La situación genera preocupación debido a que la licencia establece un horizonte que llegaría hasta 2029, pero el ritmo actual de disposición podría hacer que esa capacidad se agote antes de esa fecha.
Pava Yara insistió en que el problema no está relacionado únicamente con la cantidad de residuos que produce Natagaima, sino con el volumen adicional que llega desde otros municipios: “La vida útil de esto está a punto de colapsar”, alertó.
Ante este panorama, la alcaldesa pidió a Cortolima revisar la situación y establecer controles frente al número de municipios que actualmente están utilizando el relleno, especialmente teniendo en cuenta que su capacidad es limitada, la mandataria también hizo un llamado a los municipios y a la ciudadanía para fortalecer la separación de residuos desde los hogares y evitar que materiales que pueden ser aprovechados terminen en el relleno sanitario.
La idea, explicó, es que a Pacandé llegue únicamente aquello que realmente no puede ser reciclado o aprovechado.
Pava Yara advirtió además que, si el relleno alcanza su límite, los municipios tendrían que buscar otro lugar para disponer sus residuos. Para Natagaima, aseguró, esto representaría un desafío económico, debido a que el municipio no tendría recursos suficientes para asumir una eventual inversión de esa magnitud.
La alcaldesa se refirió además a las versiones que habían puesto en duda la propiedad del terreno donde funciona Pacandé.
Según explicó, el predio fue adquirido en 2003 por la empresa de servicios públicos y posteriormente fue objeto de una permuta. Pava Yara indicó que revisó el certificado de tradición y libertad y solicitó las escrituras para conocer con precisión la historia jurídica del inmueble. La mandataria sostuvo que esta situación no pondría en riesgo las inversiones realizadas por el Gobierno Nacional en el relleno sanitario.
Para la administración municipal, el principal foco de preocupación está ahora en la capacidad disponible y en el aumento de residuos provenientes de otras localidades, una situación que podría acelerar el agotamiento del relleno antes del plazo inicialmente contemplado.

