Victoria tenía apenas 25 días de nacida cuando comenzó a convulsionar. Una infección en su cerebro desencadenó un estado convulsivo de cerca de 36 horas que obligó a los médicos a inducirla en coma.
Desde entonces, la vida de su mamá, Evelin Castaño, cambió por completo. Hospitalizaciones, especialistas, viajes constantes, terapias y una complicación que puso en riesgo uno de los pies de Victoria se convirtieron en su nueva realidad.
Mientras luchaba por su hija, Evelin también comenzó a derrumbarse. La muerte de su padre, la falta de sueño, el agotamiento y la responsabilidad de cuidar a sus dos hijos la llevaron al momento más difícil de su vida.
Hoy cuenta cómo pasó de no poder aceptar la condición de Victoria a convertirla en su razón para seguir luchando. Esta es la historia de una madre cuidadora, una niña que sigue dando su propia batalla y una familia que aprendió a vivir un día a la vez.

