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EN PROFUNDIDAD 12-06-2021

A sus 23 años, tolimense es dueño de su propia empresa y genera ocho empleos directos en Ibagué

A sus 23 años, tolimense es dueño de su propia empresa y genera ocho empleos directos en Ibagué

Ricardo Hoyuela es un joven oriundo del municipio de Rovira, quien a sus escasos 23 años de edad, es dueño de su propia empresa en Ibagué con la que genera ocho empleos directos, contratando a jóvenes sin ninguna experiencia laboral.

De padres humildes, una madre confeccionista y un padre dedicado a la construcción, Ricardo desde muy pequeño soñaba con crear su propio negocio y hoy en día, es un joven que se ha ganado la vida con una lucha constante y pasando cada adversidad con una sonrisa que siempre lo caracteriza.

“Cuando yo era muy pequeño siempre soñaba con tener un negocio. Yo crecí en medio de muchas adversidades, porque mis padres no pudieron concluir sus estudios profesionales (…) de alguna u otra manera me vi la gana de conseguir lo que yo quería”, dijo.

A los 13 años empezó a vender verdura en la calle y le daban un salario. Después, a los 16, decidió tomar un rumbo diferente para su vida, se fue a Bogotá, se independizó y a partir de ese momento no volvió a vivir con sus padres.

“Quería terminar el grado Once en Bogotá y me fui a vivir con una tía, desde ese momento no he vuelto a vivir en mi casa. Era muy poco paciente y conseguí un trabajo como repartidor de volantes (…), pero si no cumplía con la meta no me pagaban”, relató.

“Entregaba los volantes de mala gana y luego empecé a sonreírle a la gente, me di cuenta que me funcionaba. La clave en medio de las adversidades es tener una buena cara, eso fue una experiencia muy bonita que me dejó la vida y que todavía aplico. Siempre hay que tener una buena actitud y hay que ser calmado a la hora de tomar decisiones”, manifestó.

Luego llegó a Ibagué, estudió en el SENA, donde fue partícipe de algunos proyectos. También, ganó un concurso de oratoria y aplicó a una convocatoria nacional para intercambios internacionales de la que salió beneficiado.

“Yo no sabía bien lo que estaba pasando, había cumplido recién 18 años y faltaba como un mes para que me entregaran la cédula, el SENA me ayudó y me entregaron la cédula un viernes. Si eso no hubiera pasado, no hubiera viajado”, puntualizó.

Dicho viaje le permitía realizar sus estudios en una prestigiosa universidad en México, ubicada en la ciudad de Tampico, en la que obtuvo conocimientos en Posicionamiento y Redes.

Al regresar a la capital de Tolima, Ricardo presentó un proyecto en el que logró la aprobación y lo condonaran, además es el único que todavía lo sigue implementando de las 200 personas que viajaron a otro país en ese entonces. Un emprendimiento que ha logrado materializar, llamado Space Marketing.

Su empresa se especializa en publicidad, marketing digital y en posicionamiento de marcas, la cual ha abarcado múltiples compañías a lo largo de los últimos años en gran parte de la región.

En su negocio ha trabajado con importantes clientes de la región como Tapa Roja, Hospital Federico Lleras Acosta, Gobernación del Tolima, entre otras instituciones públicas y empresas privadas, en su mayoría restaurantes.

Pasó por varias dificultades cuando inició su emprendimiento, ya que no tenía cámaras fotográficas ni un computador propio. Él recuerda que constantemente tenía que acudir a un café internet e instalar el Photoshop para realizar el trabajo.

Cuenta que lo robaron en varias ocasiones, algunos de sus clientes no le pagaron por su servicio y se ‘perdían del mapa’. Él cree que como tenía 18 años, era difícil que alguien confiara en su trabajo.

“No me iba muy bien, yo lloraba a veces, pero nunca dejé de pensar en grande o dejar a un lado mi negocio, tenía que funcionar, porque no tenía un plan b”, aseveró.

Tras obtener una millonaria inversión al aplicar a una convocatoria para emprendedores, logró estabilizar su negocio, pero no todo es gratis. Debía cumplir con cada uno de los requisitos, su dinero estaba comprometido y ha sido una responsabilidad enorme.

En estos años Hoyuela ha contratado a ocho jóvenes, a quienes les permitió tener su primer empleo y aun sueña en grande, a futuro quiere expandir su negocio.

“Todos somos menores de 23 años, ninguno había trabajado formalmente y también son estudiantes en su línea de formación, somos jóvenes, pero somos muy serios”, señaló.

“En mi equipo cada uno sabe lo que tiene que hacer, yo no estoy encima de nadie, porque detesto hacerlo (…) Los empresarios creen en nosotros, cinco años después seguimos demostrando que los jóvenes merecemos oportunidades y cuando nos las dan, es solamente necesario una, para cambiar muchas historias”, concluyó.


Por: Fernanda Rojas

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