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OPINIÓN 04-04-2021

A los políticos ‘cuaresmeros’

A los políticos ‘cuaresmeros’

Por: Gustavo Osorio

Por estos días y como cada cuatro años, a la par de las Águilas Cuaresmeras, aves de paso, se dejan ver por nuestra tierra tolimense, costeños, paisas, opitas, boyacenses y demás y el motivo de su extraña presencia, es que vienen en búsqueda de los votos de los tolimenses para lograr un escaño en el Congreso de la Republica.

Lo que la historia nos permite conocer es que, estos políticos de otras regiones, en su gran mayoría, vienen al Tolima alentados por líderes de la región que les prometen un número de votos, a cambio de gruesas sumas de dinero y compromisos burocráticos; ningún acuerdo en favor del Tolima, es más el interés económico individual de aquellos lideres tolimenses que, por unas monedas, venden su conciencia y la de sus seguidores.

En las últimas elecciones, se refleja que son bastantes los votos tolimenses que estos políticos cuaresmeros, se han logrado llevar del territorio y que, han sido decisivos en su objetivo de llegar o mantenerse en el congreso; estos hombres y mujeres no vuelven asomar sus rostros por esta tierra y mucho menos, se conocen o se van a conocer sus obras por y para el Tolima; pues para ellos impera la lógica del nada les debo, ya que se pagó por esos votos y se cumplió con los compromisos burocráticos.

Así las cosas, los únicos que quedan satisfechos con la gestión y la labor de estos congresistas, es el tolimense que contó con suerte y logró que su nombre fuera parte del acuerdo burocrático.

Son ellos, los que realmente logran ganar una mega pensión del congreso de la República; ya sea como Asistente de la Unidad de Trabajo Legislativo o, mejor aún, si logra ser designado en un alto cargo del nivel nacional, este último, casi siempre es para esos líderes que tienen demostrado aportar más de quinientos votos, o que aportan grandes sumas de dinero a las campañas para así comprar un alto cargo para alguno de sus ‘hijitos’, puesto que, por mérito, jamás tendría.

El daño que esta mala práctica le ha hecho al Tolima es incalculable; pasamos las bellas épocas en que contábamos hasta con cuatro senadores, los mismos que no solo fueron presidentes del Congreso de la República, sino que también, en su momento, estuvieron en el ‘sonajero’ para ser candidatos presidenciales, los que tuvieron un real compromiso con su tierra, los que presionaron y trabajaron por grandes obras que hoy disfrutamos, los mismos que impedían el trasladado de las gerencias y direcciones regionales de las empresas del Estado; hoy la política ‘cuaresmera’ solo nos deja con el gran problema del desempleo.

Algunos dirán en su creencia popular, que da igual, que ninguno sirve para nada, ni tolimense, ni foráneo; pero tenga en cuenta que la historia muestra un Tolima distinto, un Tolima pujante cuando teníamos una numerosa y digna representación en el Senado, a diferencia de lo que hoy estamos viviendo; además el congresista tolimense siempre será su vecino, siempre estará ahí para reclamarle, para echarle un madrazo por la tercera y desahogar la frustración del engaño y la mentira; pero el boyacense, el costeño, el opita o cualquier otro, no lo va volver a ver ni para el madrazo.

En una próxima columna hablaremos de otra especie de ‘cuaresmeras’, ese que planea desde las montañas boyacenses, enarbolando la bandera de la deslealtad y el desagradecimiento, en su mezcla entre vampiro y aguilucho, chupa nuestra sangre vino tinto y oro para crecer; en el departamento cuando vomita su discurso jura que esta es la tierra que ama, pero le hace el feo a la lechona y al Tapa Roja, mientras vibra con la cucharita que se le perdió, y la longaniza.  Su aporte al Tolima, es ninguno, hace creer que es mucho, porque como boyacense, conocedor de las estrategias del ciclismo, durante un tiempo le chupó rueda a nuestro Gobernador y a algunos alcaldes y fue sagaz en hacer creer que algunas obras eran el resultado de su ejecutoria, pero no es así, los que estuvimos y seguimos en ese lote de gregarios, sabemos que toca empujarlo y hasta despertarlo para que no caiga en manos de Morfeo, o para que con su actitud no termine durmiendo todo el grupo.

La invitación es para que, desde ya, pensemos con seriedad y en términos de conveniencia para el Tolima y para sus gentes, si seguimos mal gastando nuestros votos en foráneos que jamás volveremos a ver, o empoderamos al Tolima con una digna y numerosa representación que genere nuevos vientos de inversión y pujanza para esta tierra que tanto lo necesita.

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