Última Actualización: Miercoles, 27 de Enero del 2021

NOTICIAS IBAGUE TOLIMA | EL IRREVERENTE

Comparte en:

OPINIÓN 18-10-2020

Desconocer que Andrés López de Galarza fue protagonista en la historia, es desconocer nuestros orígenes

Desconocer que Andrés López de Galarza fue protagonista en la historia, es desconocer nuestros orígenes

Por: Gustavo Osorio

Las nuevas corrientes del libre pensamiento, desde hace unos años vienen motivando un ataque a nivel mundial, en contra de los monumentos y estatuas que recuerdan a los protagonistas de campañas conquistadoras o invasoras; que cobraron la dignidad y miles de vidas de los pueblos nativos de los territorios pretendidos.

De ello da cuenta, el ataque al monumento de Colón en Barcelona, el ataque a la estatua de Don Juan de Austria en Ratisbona, al de la estatua de Hernán Cortés en Medellín y el reciente ataque que un grupo de indígenas Misak, Pijao y Nasa del Cauca realizaron al subir al morro de Tulcán en Popayán, donde derribaron la estatua de Sebastián de Belalcázar.

Nuestra Ibagué, como era de esperarse, no podía ser ajena a dicho movimiento y, el pasado 12 de octubre, el monumento de bronce en honor a Andrés López de Galarza, un capitán español y quien fundó a Ibagué el 14 de octubre de 1550, fue quemado y vandalizado a altas horas de la noche por personas de quiénes solo se conoce su blanco trasero.

Cierto es que nuestros pueblos indígenas están en su legítimo derecho de exigir el retiro de estas estatuas y monumentos que recuerdan y honran la memoria de sus contendores en la guerra conquistadora, pero claro está que hay mecanismos legales que pueden usar con tal fin, y ese es el camino. No las vías de hecho, que solo logran incomodar a los ciudadanos de bien; no podemos reclamar que se retiren los recuerdos de la barbarie con actos de violencia, porque entonces, no habría diferencia entre los buenos y los malos.

Pero también es muy cierto que la Ibagué y la Colombia de hoy, no es únicamente el pueblo Pijao o los pueblos indígenas que ocupaban este territorio, sino el resultado del choque de dos civilizaciones del que Andrés López de Galarza fue su protagonista y que resulta imposible borrarlo de la historia, porque eso sería desconocer nuestros orígenes y negar parte de nuestro componente genético, pero sobre todo, negarnos la posibilidad de conocer una historia de la que debemos aprender lo que no es posible volver a repetir.

Ahora bien, que los pueblos indígenas reclamen el retiro de las estatuas y monumentos, tiene lógica y es totalmente válido, pero que unos jóvenes adiestrados por el nuevo comunismo del siglo XXI, lejos de representar a nuestros pueblos indígenas, como lo prueba el blanco color de sus traseros, en un acto de violencia y grotesca vulgaridad, intenten dárselas de defensores reivindicadores de derechos de terceros; eso solo tiene una explicación y es, el deseo de la izquierda colombiana de congraciarse con los pueblos indígenas, para que estos últimos se unan a su actual causa que pretende desestabilizar la democracia y a la más mínima oportunidad, acceder al poder.

Ojalá que, si la izquierda colombiana por cualquier medio llega al poder, una vez allí, con la misma vehemencia reivindique y haga realidad los anhelos de las milenarias y justas luchas de nuestros indígenas; no los vayan a dejar en el olvido.

Para terminar cabe recordar al Maestro Fernando Vallejo, cuando en la “Virgen de los Sicarios” afirma que: “La Gloria es que te hagan una estatua y la pongan en un parque, para que las palomas vengan y se caguen sobre ella”, lo importante no son las estatuas, lo importante es el respeto por los demás, los actos reales en favor de sus derechos, la solidaridad para con nuestros pueblos indígenas.

Comparte en: