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OPINIÓN 20-09-2020

“Trabajo virtual”: Una nueva forma de esclavitud laboral

“Trabajo virtual”: Una nueva forma de esclavitud laboral

Por: Gustavo Osorio

En estos tiempos del llamado “trabajo virtual” son muchos los que tienen elementos para protestar y quejarse, y con razón: Pues pareciera que los derechos conseguidos en los años 30 en Colombia de una jornada laboral de 8 horas, que respeta el tiempo libre del trabajador y su derecho al ocio, hubieren sucumbido ante la nueva figura del “trabajo virtual”.

De esta manera, son millones los trabajadores en Colombia, a los que los empleadores les están irrespetando y desconociendo abierta y descaradamente la jornada laboral de 8 horas, sin reconocer el esfuerzo de más realizado por los trabajadores en las horas extras. Pero además de semejante abuso, lo que en realidad viene a ser preocupante, es el extremo agotamiento físico y mental al que vienen siendo sometidos los trabajadores.

Se escuchan voces de protesta que afirman: ¡Ahora nos está tocando trabajar más!, ¡el nivel de estrés laboral es demasiado alto!, ¡si encontrara otro trabajo renunciaría!, ¡me tienen trabajando 18 horas diarias, no aguanto más!.

Así es la realidad que se está viviendo actualmente en cada uno de los hogares de los colombianos que por fortuna o infortunio tienen un empleo, y hoy lo están ejecutando de manera virtual.

La virtualidad parece no conocer horarios laborales, horas para tomar alimentos, tiempo para atender la familia, ni tiempo para atenderse a uno mismo, se viene sometiendo a los trabajadores a duras y agotantes jornadas laborales que superan hasta por el doble la jornada laboral legal, sin que ninguna autoridad intervenga para evitar dicha violación flagrante a los derechos de los trabajadores.

Así las cosas, se está poniendo también en riesgo la estabilidad emocional de las familias y las relaciones interpersonales al interior de cada una de ellas y, la salud de los trabajadores que ya ni el tiempo necesario les están dando para ni siquiera dormir; miles están perdiendo exageradamente peso y sus condiciones de salud individual se ven cada día diezmada, frente a la falta de tiempo para brindarse el cuidado y descanso necesario, más en estos tiempos de pandemia.

Por su parte, los empleadores felices con el regreso de la “esclavitud laboral”, pues pasaron de la noche a la mañana de tener trabajadores de 8 horas diarias a tener esclavos de 24 horas al día, por el mismo valor del salario. Pero olvidan que el cuerpo y la mente humano tiene unos límites, lo que conlleva al estrés y cansancio. Situación que de seguir así van a llevar a estos hombres y mujeres a un nivel de agotamiento que van a perder por completo su capacidad productiva y su energía vital y de la noche a la mañana, se van a llenar de incapacidades médicas y de cadáveres de seres humanos que perdieron la vida, forzados por un nuevo sistema laboral que piensa que el ser humano frete a la pantalla de un computador es una maquina más que puede estar encendida y en actividad las 24 horas del día.

En razón a estas muchas otras más circunstancias que se pueden esgrimir para argumentar que existe un conflicto, lo cierto es que a quiénes debería preocuparle la apremiante situación, no se pronuncia. Así, tenemos que tener en cuenta que el estado no va a intervenir en este asunto y ni le va poner un alto, porque como el mayor empleador en Colombia, es el primero que está violando los derechos de los servidores públicos que están asignados a cada una de las dependencias a su cargo, y no se salva ninguna de las ramas del poder público, ni los entes de control de esta violación, ni siquiera la rama judicial, ésta última que sería la esperanza de que través de una decisión suya, pusiera un alto; tanto en Juzgados, como en  Fiscalías se está sobre pasando los horarios laborales y se está desconociendo los derechos de los propios servidores judiciales.

Así que el panorama es bastante desalentador, incierto y preocupante, quedando tan solo pedir a Dios, porque pronto podamos regresar a la normalidad y el horario laboral de 8 horas diarias se restaure en esa llamada nueva normalidad y, vuelva la paz a los hogares colombianos y la tranquilidad a la mente de cada trabajador.

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