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OPINIÓN 04-08-2020

Aprendamos del pasado y volvamos a vivir

Aprendamos del pasado y volvamos a vivir

Por: Juan Espinosa

Es importante hacer referencia que los “aislamientos voluntarios y obligatorios” tienen como objetivo la disminución del contacto social mientras se fortalece la capacidad institucional para atender la crisis generada por un fenómeno, en este caso, covid-19. Y una vez fortalecido el conocimiento y la estructura institucional, operativa y científica, se termina el aislamiento y se recupera la normalidad.

En el caso del covid-19, con un periodo de incubación de catorce (14) días, se presumía que con un corto periodo se podía identificar el virus, establecer los procedimientos para enfrentar sus síntomas, fortalecer la capacidad institucional y reapertura total. Pero en Colombia no ha sucedido así. La causa, la improvisación de las decisiones. Para citar algunos:

·       Cierre tardío de fronteras terrestres y aéreas

·       Baja y tardía dotación de hospitales

·       Mal trato al personal médico

·       Carencia de equipo de protección al personal médico

·       Puesta en marcha de dos (2) días sin IVA,

·       46 excepciones

·       Ausencia de cultura preventiva ciudadana

·       Estrategias comerciales con cinco (o cuatro) días comerciales y dos (2) de toque de queda

El Presidente Duque marcó la pauta del desorden favoreciendo a sectores económicos con mayor capacidad política y financiera. Hoy, Colombia es el décimo país del mundo en número de muertos por cada millón de habitante. Colombia está por encima de China, India, Rusia y Argentina. A pesar de que el virus llegó a Colombia dos meses después de haber aparecido en China, vemos como la preparación y las decisiones adoptadas en esos países no nos sirvió para capitalizar ese tiempo de preparación, diseño y prevención.

 

Los mandatarios locales han hecho su propio aporte, ampliaron las excepciones y hoy están en crisis hospitalaria. Ibagué, ha tenido su propia dinámica y aporte:

·       Los toques de queda de última hora que ha acelerado la aglomeración de abastecimiento

·       La preferencia al sector de los moteles “de alto contacto físico” donde pueden operar 24 horas al día por los siete (7) días de la semana sin rigor del pico y cédula. Lo anterior constituye exclusión a todos los demás sectores donde el riesgo de contagio es mucho menor, como un restaurante o una peluquería y su funcionalidad más vital para la recuperación económica.

·       Los altos costos de preparación del sector comercial y restaurantes con protocolos que se volvieron inocuos por toques de queda extensos y sin sentido

·       Ausencia de jornadas de desinfección en parques públicos, biosaludables e infantiles.

·       Prohibición del transporte particular y favorecimiento al transporte público, cuando es bien sabido que el transporte público es más riesgoso por su volumen de pasajeros y frecuencia de cargues y descargues.

Los costos sociales del aislamiento se han traducido en desempleo desbordado, aumento en tasas de suicidio, aumento en la violencia intrafamiliar, quiebra del tejido empresarial, separación de la familia, cierre de círculos sociales, exclusión de grupos sociales y alto desarrollo de la informalidad de paseos a hurtadillas y fiestas en donde hoy por hoy, el sector rural está angustiado por la presencia masiva de visitantes que pueden llevar el contagio a sus veredas.

¿Pero si la vacuna aún tarda seis o doce meses más y si Organización Mundial de la Salud ha manifestado recientemente que el covid-19 parece no tener una solución definitiva, entonces cuál es el camino a seguir?

El camino a seguir es enfrentar la realidad asumiendo responsabilidades y medidas de prevención. El miedo ya se apoderó de nuestras familias. Las alocuciones presidenciales, las noticias en los medios de comunicación han mutado de la prevención al pánico. 

Debemos invertir las cargas y replantear las responsabilidades. Ya sabemos por las experiencias recientes que no podemos descargar la responsabilidad de nuestras vidas en las decisiones gubernamentales, entonces asumamos la nueva vida con sus riesgos implícitos.

Plantear las siguientes alternativas significa aumentar el grado de responsabilidad individual y colectiva y dejar de depender de los decretos y transmisiones televisivas, además, considerar que Ibagué es una ciudad de menor contagio donde tenemos 1.270 contagiados (0,24%) y 25 muertos (5 de cada 100 mil habitantes) en una población cercana a 530.000 habitantes. Tampoco podemos seguir culpando al Estado o al alcalde por los contagios a pesar de que no todas sus decisiones sean adecuadas o populares. Nosotros hemos contribuido con nuestras decisiones a los contagios y a mantenernos sanos. Debemos dejar de buscar excusas y actuar bajo nuestra propia responsabilidad.

Por todo lo rescatable y reprochable de lo que nos ha sucedido como sociedad y como colectivo, y aprendiendo del pasado reciente, propongo a familias, gremios y a la Administración Municipal:

 ·       Asumir la responsabilidad individual y el Estado debe permitirnos el derecho de salir libremente y bajo nuestra propia responsabilidad. Ya el indisciplinado no aprenderá por más empleos y empresas se sacrifiquen.

·       Entender que no debemos sufrir los efectos del covid-19 así tengamos miles de camas UCI disponibles.

·       Los empresarios deben adherir los protocolos de bioseguridad como parte de su operación y de su cultura organizacional. El privado mantiene libre de covid-19 su propiedad, su flota de transporte, sus empleados.

·       Proteger a los más vulnerables tales como los niños y tercera edad mayores de 70 años que no son componente laboral relevante ni generadores de ingresos.

·       El Estado debe proveer espacios públicos saludables. Ya no es suficiente que Interaseo barra las calles, ahora es el Municipio el que debe mantener el espacio público libre de covid19. Parques, plazoletas, escenarios deportivos, conchas, andenes, zonas verdes, escuelas, bibliotecas, con programas y jornadas de desinfección.

Volvamos a vivir. Volvamos a trabajar. Volvamos a los parques y a los supermercados. Volvamos a reunirnos con familiares y amigos. Y combatamos al virus con responsabilidad, pero sin el temor que nos ha congelado la esperanza de un nuevo día.

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