Última Actualización: Jueves, 13 de Agosto del 2020

NOTICIAS IBAGUE TOLIMA | EL IRREVERENTE

Comparte en:

OPINIÓN 14-07-2020

Volver a empezar

Volver a empezar

Por: Juan Espinosa

El paso de Covid-19 en el Tolima ha infectado a 1.470 personas y causada pérdida de 27 vidas, cierre de más de 800 negocios, la pérdida de confianza entre la comunidad y las familias, pérdida de clases en más de 200.000 estudiantes, mayor consumo de redes sociales e incremento de la violencia intrafamiliar.  

A su vez, el Covid-19 develó la fragilidad del sistema de salud, la falta de mecanismos de apoyo económico por cuenta del Estado a los mini, micro y pequeños empresarios, la ausencia de seguros de desempleo, la fragilidad de la economía naranja y el favorecimiento de los gobernantes a determinados sectores como los bancos, fondos de pensiones y grandes almacenes de cadena.

Así mismo el Covid-19 resaltó la importancia del campesinado colombiano en la producción de alimentos, la necesidad de retomar el control de los servicios públicos esenciales, promovió la cultura ciudadana hacia el deber de cuidarnos entre todos y rescató la importancia de la familia como núcleo para superar las crisis.

Pero esta crisis, solo está repitiendo la historia reciente de los tolimenses. Basta con recordar la tragedia de Armero donde murieron alrededor de 20.000 paisanos y familiares y sobrevivimos cerca de 5.000 según las cifras del DANE. Cinco mil (5.000) personas que debíamos volver a empezar sin ayuda efectiva del Estado, sin servicio de salud, sin establecimientos educativos suficientes que recibieran estudiantes, sin empleo, sin techo, sin alimentos, descomposición social por la pobreza que incitaba la delincuencia y la drogadicción. Y con una gran ola de corrupción donde se robaban las ayudas que llegaban locales y del exterior.

Esta mirada retrospectiva, nos permite aprender del pasado y tomar medidas que alivianen la situación de las nuevas víctimas del Covid-19 que se enmarquen dentro de un plan de acción simultáneo en todos los frentes sociales.

PRIMERO, debemos rescatar las familias directamente afectadas. El Estado en Cabeza de gobernadores y alcaldes debe obtener información social de los familiares de los fallecidos y dirigir hacia ellos la ayuda estatal representada en empleo, alimentos, becas estudiantiles para todos sus hijos y la ayuda económica para adquirir vivienda de interés social y/o prioritario.

SEGUNDO, rescatar a los empresarios afectados. Debo insistir en que la mayoría de los empresarios del Tolima no han tenido acceso al crédito. No son de interés de la banca comercial puesto que sus patrimonios debilitados no son suficientes para respaldar créditos. Allí deben funcionar de manera uniforme y sin preferencias políticas los mecanismos de financiación del Estado a través de Banco Agrario, Findeter, Infibagué, etc. con créditos a seis (6) años con 0% de interés y con al menos dos (2) años de gracia para el pago de capital. Así mismo, la bancada de Congresistas debe proponer al gobierno nacional una reforma tributaria que disminuya los costos fiscales tales como impuesto de renta, IVA, impuesto al consumo, impuestos hoteleros, costos de registro en cámaras de comercio, aranceles en importaciones y costo de trámites notariales y oficiales, disminuir la sobretasa ambiental, el costo del uso de agua para propósitos industriales, reducción de tarifas de servicios públicos, especialmente la energía eléctrica y disminuir el precio de los combustibles. Si Colombia no se reinventa, la inversión irá a esos países que logren transformarse de manera rápida en favor de los inversionistas y del ingreso per cápita.

No vamos a rescatar los empresarios disminuyendo el poder adquisitivo de la clase trabajadora. Eso sería fatal para la recuperación económica puesto que el 80% del consumo lo hacen las clases menos favorecidas. Así que pagar salarios por horas, disminuir las prestaciones, aumentar la edad de pensión, disminuir las cesantías y temas afines realmente ampliaría la brecha entre ricos y pobres, disminuiría el consumo, desaceleraría la recuperación y aumentaría la pobreza extrema de nuestra nación.

TERCERO, permitir el desahorro de pensiones de los colombianos. Es reiterativo pero necesario insistir en que cerca de $80 billones de pesos pueden ser liberados para que las personas tengan mejor poder adquisitivo y la reactivación del consumo promueva la apertura de negocios. ¿Para qué abrir negocios si no hay circulante y con restricciones de bioseguridad y ocupación? Es entendible que los bancos y fondos no quieran liberar esos $80 billones porque gracias a ellos, los bancos ganan cercad e $800.000 millones anuales. Distribuir estos fondos entre sus dueños legítimos, sería disminuir las utilidades del sector financiero y empobreceríamos sus finanzas (modo: irónico)

CUARTO, focalizar la inversión Estatal. Es claro que debemos garantizar la gratuidad a la educación básica y universitaria, especialmente en ciencias de la salud. Fortalecer la capacidad de respuesta del sector salud público. Dirigir recursos a la tecnificación del agro. Mejorar las vías rurales. Ampliar el acceso a TICS. Fortalecer el emprendimiento. Invertir en cultura ciudadana y ampliar los subsidios de vivienda VIS y VIP para darle hogar a aquellos que hoy no pueden pagar ni siquiera un arriendo.

Y QUINTO y último punto, los gremios deben ser aún más protagónicos. Hay que diferencias dos (2) tipos de gremios. Uno es el gremio especializado en su industria tales como Camacol, Fedearroz, Fedealgodón, etc. Y otros son los gremios generalizados como cámaras de comercio y Fenalco. Los gremios especializados conocen su industria, conocen sus afiliados, sus ventajas competitivas, sus debilidades y lo que necesitan. Es por ello que es normal ver a Camacol Nacional proponer diez (10) puntos de reactivación económica fundamentados en la construcción. Conocen su industria y lo que necesitan, Pero los gremios generalistas no presentan propuestas que cobijen tenderos, panaderos, spas, gimnasios, peluquerías, papelerías, restaurantes, etc. Eso me lleva a la conclusión de que esos gremios generalistas deben crear subsectores de la economía dentro de sus organizaciones para poder entender, apoyar y promover los negocios de sus afiliados, así como lo tiene la ANDI en sus diferentes sectores, caso para ser resaltado y de ejemplo entre los gremios generalistas. Los gremios generalistas deben dar ejemplo de eficiencia y eficacia y sobre dicho ejemplo promover esa misma eficiencia entre sus afiliados. Generar metodologías que le permita a los gremios diagnosticar el impacto del covid19 de manera sectorial y puntual y con ello elevar planes de acción específicos para que se pueda medir su gestión de manera clara.

Los gremios deben ser actores políticos, pero no porque los contraten a sus familiares en el Estado, sino participar, convocar y exigir a las bancadas la apropiada representatividad que permita a todos los empresarios tener oportunidades igualitarias de recuperación y de crecimiento. No podemos crear macrocefalias empresariales entorno a los bancos. Todos los sectores son importantes y todos deben ser tenidos en cuenta.

De las crisis debemos aprender. Quienes son nuestros aliados, quienes apoyaron, quienes fueron ausentes, quienes fueron fieles y desde allí construir nuevas relaciones personales, profesionales y comerciales.

Debemos recuperar el tejido humano y empresarial. Es en estos momentos de crisis en lo que debemos replantear los modelos tradicionales y definir nuevas prioridades que nos lleven a puerto más seguro. Equivocarse y aprender del error, es ganancia, Repetir el error, es ignorancia. Estamos a tiempo de volver a empezar, lo cual solo será sostenible y posible si contamos con la mano del Estado, de gobernadores y de alcaldes y los descentralizados en todos sus niveles.

Comparte en: