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OPINIÓN 30-05-2020

Los tiempos de crisis ponen a prueba las habilidades administrativas de empresarios, gremios y Estado

Los tiempos de crisis ponen a prueba las habilidades administrativas de empresarios, gremios y Estado

Por: Juan Espinosa

Hasta ahora, las medidas de Presidencia con respecto a reactivación económica no han estado vigentes lo suficiente como para saber si funcionarán o no. Hay medidas. Plausibles o no, hay decisiones.

En un entorno enrarecido por la politiquería y la corrupción que desdibuja las decisiones, se está viviendo una crisis social y económica sin precedentes en el último siglo, por ende, no tenemos memoria de ello. Eso no es motivo de excusa para no actuar. Debemos hacerlo y pronto, antes de que el conflicto social salga a las calles.

Primero, debemos desmitificar que los únicos que necesitan ayuda son los pobres, porque ese discurso populista sirve para alborotar las masas y conseguir votos, pero no para la reactivación económica del país y de las regiones. Aquí la necesidad es de todos. Desde el gerente hasta el mensajero. Desde el Vergel hasta Modelia. Garantizar la subsistencia de la familia. Ingresos para hacer mercado y medicamentos para atender las enfermedades. La educación, internet, ropa, ya no son prioridad. Menos el turismo, automotores, ni vivienda.

Sin actividad económica, no hay ingresos para nadie, excepto algunos sectores como alimentos, medicamentos y transporte. Y limitados al ahorro de los consumidores. ¿Y cuándo el ahorro se acabe? Empeora la crisis.

Entonces, ¿cuál debe ser la agenda de trabajo?

DINERO

Primero, generar flujos de caja, es decir, dinero en efectivo. Tenemos alternativas viables que aún no han sido adoptadas, tales como:

1)       Permitir el desahorro del 30% de los dineros que todos los empleados tienen en sus fondos de pensiones. Ello daría liquidez y disminuiría la necesidad de créditos costosos y difíciles de conseguir. Además, es dinero que le pertenece a las personas y que el estado tiene secuestrados.

2)       Préstamos rápidos a 4 años de plazo. El Estado, a través de su banca oficial, Banco Agrario, debe generar préstamos de $5.000.000 por persona mayor de 18 años. Sin codeudor. Sin data crédito. Y con un año de gracia sin pagar capital ni intereses. Lo anterior, reactiva el consumo de lo esencial y aplaca el hambre y la revuelta social. Al estimular el consumo, mantiene el empleo de esos sectores de la economía.

3)       Préstamos a empresarios formales e informales. El registro mercantil de las cámaras de comercio no debe ser el que defina quien es empresario. Miles de emprendedores están por fuera de ese registro porque lo consideran ineficaz, costoso e inútil para su día a día, toda persona que realiza una actividad comercial o de servicios, tiene derecho a crédito para reactivar su empresa, la cual es la que le da su autoempleo. Estos créditos deben ser apalancados y garantizados por la banca de segundo piso. Infibagué, Findeter, Fondo Nacional de Garantías y obviamente con emisión del Banco de la República. Todo colombiano que tenga un negocio o tenga una idea de negocio, tiene derecho a ser apoyado por el Estado, independientemente del tamaño de sus operaciones.

En esta línea de crédito no se debe involucrar la banca privada, puesto que su carácter no es asistencial social y además que sus tasas de interés son impagables en la crisis y sin contar con que la regulación estatal les pudiera impedir que liberen recursos sin estudios exhaustivos.

PLATAFORMA

Los gremios en concurso con los entes territoriales deben crear urgentemente plataformas que ayuden a los empresarios a reactivarse.

Plataformas tales como:

1)       Software de logística que les permita negociar transporte en volumen, unificar cargas, o prestar el servicio de domicilio de manera oportuna y eficiente.

2)       Plataforma jurídica. Ya es hora de que el Estado y los gremios creen unidades de apoyo jurídico para que los empresarios diseñen mecanismos para renegociar sus pasivos o para acogerse a las leyes de insolvencia para personas jurídica y naturales. La renegociación de pasivos (incluidos los laborales) será fundamental para aliviar los flujos de caja de deudas actuales y con poca probabilidad de pago futuro.

3)       Plataforma financiera. Obtención de recursos a través de líneas estructuradas diferentes a las del capítulo anterior, y estrategias para reducción de gastos y costos bien sea por rediseño de sus operaciones o por renovación tecnológica.

4)       Reingeniería empresarial. Debemos retomar las fusiones, escisiones, liquidaciones, alianzas estratégicas, convenciones empresariales virtuales, outsourcing, downsizing y todos esos mecanismos de la administración que se aplican en épocas de crisis. Allí los gremios y las entes departamentales y municipales tienen la obligación de aportar recursos para generar clústeres de trabajo que apoyen la dirección de los negocios.

 

En este momento debemos cambiar las prioridades. Es cierto que hacer vías embellece las ciudades y agiliza la movilidad. Seguramente recordarán al mandatario que hizo la vía, pero mejor que recuerden al mandatario que salvó su negocio, su futuro y el bienestar de las familias.

Una vía genera empleo por un año. Una empresa recuperada genera empleo toda una vida.

La Gobernación y la Alcaldía deben destinar recursos importantes y una clara dirección desde sus secretarías, tener un cuerpo de asesores para que junto con los gremios y los empresarios se dediquen a reconstruir el tejido social y empresarial de la región.

La crisis es de todos. Nos afecta a todos. Debemos superarla entre todos.

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