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OPINIÓN 25-05-2020

Amazonas desprotegido

Amazonas desprotegido

No es cualquier cosa lo que está en juego, pues la región amazónica colombiana es una de las seis regiones que componen nuestro territorio, es más, comprende cerca del 40 por ciento del mismo, con una extensión de algo más de 483 mil kilómetros cuadrados. Ese bosque tropical abarca los departamentos de Vaupés, Guaviare, Guainía, Putumayo, Caquetá y Amazonas

Su riqueza hídrica es enorme, de allí drenan ríos como el Amazonas, Caquetá, Putumayo, Vaupés, Apaporis y Guaviare. En su territorio hay 10 parques nacionales naturales (Amacayucu, Cahuinarí, Serranía de Chiribiquete, La Paya, Tinugua, Río Puré, Nukak, Puinawai, Alto Fragua, Indi-Wasi, y Serranía de los Churumelos Auka-Wasi),  la mayor biodiversidad de la nación y según datos de la Word Wildlife Fund (WWF) y Sinchi posee más de 6 mil especies de plantas (pero según el herbario amazónico colombiano, esa cifra es de 3.867, de las cuales 52 son endémicas), 980 de mariposas, 760 de aves (24 en peligro de extinción), 753 de peces, 441 de microalgas, 214 de mamíferos (10 amenazadas) , 195 de reptiles (86 especies de serpientes, 1 de tatacoa, 40 especies de lagartos, 9 especies de tortugas, 4 especies de caimanes y cachiris) y 158 especies de anfibios.

Tiene al pirarucú, el pez más grande del río, la Victoria Regia, el más grande los lirios acuáticos, la exótica arazá, formaciones geológicas, climas y ecosistemas únicos. Sin hablar de su riqueza étnica y espiritual, a más de ser un pulmón para el mundo con la parte de Brasil, Perú, Ecuador, Venezuela, Guyana, Surinam y Bolivia.

Según los datos más recientes, el 70 por ciento de la deforestación colombiana se está produciendo en ese territorio amazónico, en donde la ganadería extensiva ya hace estragos, lo mismo que la palmicultura, el narcotráfico y la colonización desordenada, para que ahora se sume una acción mucho más agresiva y depredadora del medio ambiente como es la explotación de hidrocarburos.

Es por ello que la propuesta del Centro Democrático y otros partidos desde la Cámara de Representantes aprobando la eliminación de un artículo de Ley que prohibida la explotación de hidrocarburos esa región debe generar alarma general y movilización ciudadana. Al parecer, a esos representantes a la Cámara, incluidos dos del departamento del Tolima, Ricardo Ferro y Jaime Yepes, no les basta la contaminación al medio ambiente, la sobre explotación de recursos naturales, el abuso a la naturaleza que hoy nos tiene encerrados y sufriendo esta pandemia por las locuras y extralimitaciones del hombre con los ecosistemas, si no que es necesaria  la eliminación de esa prohibición como un acto nefasto y descorazonado para con el país y sobre todo con las futuras generaciones. Eso no se debe olvidar y quedar registrado para la historia.

Ojalá el Senado, al que le corresponde asumir este entuerto en los próximos debates corrija semejante exabrupto y atentado contra la vida, pues de no ser así, amparada bajo esa lógica perversa y malsana de querer vender desarrollo como explotación en áreas protegidas que generan aire, agua, protección a la biósfera, pues en pocos años zonas como Galilea en el Tolima, donde hay interés por explotación y las que rodean al Nevado del Tolima en las altas cumbres del Cañón del Combeima de donde proviene el agua para Ibagué, también puede ser explotadas en nombre del “falso progreso”, que no es otra cosa que la defensa del capital y la inversión de unas pocas compañías nacionales y multinacionales al querer engrosar sus bolsillos ya  para hoy, sin importarles nada más ni los daños que dejan a su paso.

Nos venden adrede y calculadamente para desviar el centro del debate, un falso dilema entre defensa de la Amazonía, el medio ambiente y progreso, para tratar de equipar dos cosas totalmente opuestas saltándose el principio ontológico de la responsabilidad, por ejemplo, con las generaciones futuras y no solo circunscrita al ámbito inmediato. De acciones dada la tecnología de un alcance causal que carece de precedentes y que afecta al futuro, “la evidente magnitud de los efectos remotos y también, a menudo, su irreversibilidad”, como dijera Hans Jonas o “Solo se protege lo que se ama”, decía Alexander Volt Humbolt. Al Amazonas como símbolo del esplendor de la vida y la naturaleza que nos beneficia a los presentes y los futuros debemos cuidarlo.

Por: Nelson Germán Sánchez Pérez -Gersan-

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