Última Actualización: Martes, 31 de Marzo del 2020

NOTICIAS IBAGUE TOLIMA | EL IRREVERENTE

Comparte en:

OPINIÓN 06-03-2020

¿Y si revivimos?

¿Y si revivimos?

Estudiar para tener un título, aprender un idioma para sumar requisitos, aspirar a un buen empleo, conseguirlo a como dé lugar, comprar el auto último modelo, endeudarse un poco para adquirir el apartamento tan deseado, vestirse de marca, ir a cenar en los mejores restaurantes, divertirse en las mejores discotecas, frecuentar los lugares de moda, salir del país quizá a Europa para vacacionar, publicar todos los logros en las redes sociales, presumir un poco del hotel del fin de semana, mostrar la oficina y la silla reclinable, tomarle foto al plato de sushi con la copa de vino, subir un estado con música de Maluma de fondo; temo que hoy día lo anterior es lo que se llama vida, estar “bien”.

Y siento que en algún momento todos hemos caído en ese lazo interminable de apariencias, aunque muchas veces la sonrisa es fingida, porqué tal vez sonreímos para mentirnos a nosotros mismos, buscando olvidarnos que somos humanos, frágiles, llenos de miedos, de complejos, de vacíos, queremos llenar ciertos espacios que están abiertos y sanar ciertas heridas que aún no cierran, olvidarnos por un momento que somos vulnerables y que en repetidas ocasiones no tenemos control de nuestros sentimientos.

Muchas veces he herido a personas que me aman, he decepcionado a otros que se la jugaron por mí, he sido ingrato con quien me tendió la mano, me he olvidado dar las gracias, dije que devolvería la llamada para nunca más llamar, dije mañana nos vemos y aun pasan los años y no nos hemos visto. Y en este círculo interminable de actos sin sentido e involuntarios se nos pasan los años y, un día despertamos siendo viejos, perdimos los reflejos, la facilidad del movimiento, la vista, la audición, perdimos la vida.

Realmente soy un hombre melancólico, quienes me conocen saben que me conmuevo con facilidad, pero como mecanismo aparento robustez en mi carácter, pero soy más frágil que la cascara del huevo y, sin temor a equivocarme muchos de los que leen estas líneas han sentido lo mismo. Y eso no hace que seamos inferiores, simplemente es muestra de que somos seres imperfectos y tenemos derecho a desviarnos un momento del camino, a huir para reponernos y con la frente en alto continuar luchando por cada bocanada de aire que respiramos.

Pero no perder el norte, complacerse con la vida, aunque a veces sea gris y se nuble, pues vivir no es fácil y, tal como lo veo muchos están muertos en vida, nos quieren convertir en robots programados para seguir patrones de conducta que nos roban la vida, por eso volemos, con lo que quiera volar, pero vuele bien alto, camine por la calle sin destino, corra bajo la lluvia, léase un poema, cante en la ducha, ¡revivamos! y hagamos del mundo un lugar más agradable donde volvamos a creer en el otro, esperando siempre que algún nos va fallar así como nosotros algún día  fallaremos. 

José Antonio Buenaventura Castro

Comparte en: