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OPINIÓN 07-01-2020

Desvarío de año nuevo

Desvarío de año nuevo

¿Alguna vez han sentido miedo de sí mismo?, pues yo sí, muchas veces siento miedo de mí mismo, miedo de no comprender mi actuar y después decir: ¿Por qué lo hice? Es un riesgo repetido que no deseo seguir corriendo, hacer cosas que uno no desea, decir palabras que uno no quiere, lastimar personas que uno ama, es un incomprensivo síndrome que padezco. Espero como siempre señor lector, hacerme entender y que usted tal vez en algún renglón pueda sentirse identificado.

La vida es un rio de sensaciones, algunas tristes otras más tristes, pero últimamente que he ido caminando por la calle, me he sentido conmovido por la miseria en la que viven muchas personas que su único techo es el cielo azul o el oscuro firmamento; ¿y qué hacemos al respecto? seguir caminando y decirle a nuestro acompañante: “uno a veces se queja por bobadas”. La verdad pueden ser muchos los dilemas que la vida haya presentado a estas personas, algunos merecerán estar ahí en la calle, otros merecerán morir (generalmente los que roban y quitan vidas), pero siempre es necesario una segunda, tercera, cuarta y hasta quinta oportunidad.

Todos nos hemos equivocado muchas veces en nuestra vida, somos odiados por extraños, juzgados por desconocidos, hemos sido tema de almuerzo, pero el común denominador del ser humano es la imperfección; me repugna el mojigato que se cree perfecto que señala siempre a los demás creyéndose superior pero sus cagadas tal vez sean diferentes, sí porque todos la cagamos. Yo mucho más que todos, por eso amada mía sabes que vivo en la locura, sabes que viajo en mis ideas, sabes que este mundo se hace chico, pero tu amor es la anestesia que me regala cordura, por eso sé que moriré a tu lado, hemos bailado entre las llamas, pero nuestro mundo está en el cielo.

Somos huesos secos que el tiempo y polvo mantienen de pie, especies insatisfechas que nos devoramos y despresamos, seres que hemos perdido vida por ganar dinero. Es más, creo que por eso en marte nos tienen miedo, somos la única especie que ha tenido que establecer mediante la coerción reglas de conducta para no acabarnos y aun si en momentos no funciona, pero pensándolo bien sería mejor que la especie humana se extinguiera y dejáramos descansar a este bien logrado planeta y, que verdaderamente gobernaran nuestro prójimo mis amigas las vacas.

 

Por: José Antonio Buenaventura

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