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OPINIÓN 18-03-2019

Razones para seguir apoyando nuestra Universidad del Tolima

Razones para seguir apoyando nuestra Universidad del Tolima

Por: Giovanny Molina

Después de varios años, me encuentro frente a la Universidad del Tolima. Muchas imágenes vienen a mi memoria. Las aulas, los amigos, el restaurante, los viernes de música inundando la avenida y los docentes que siguen dedicados a su noble labor, hacen parte de esa estela de gratos recuerdos de la única Institución de educación pública superior con que cuenta la región; esa misma que me dio la oportunidad de formarme como profesional.

En aquella época, fungí como Secretario General y de Apoyo a la gestión del Departamento, en cabeza del actual gobernador del Tolima, Oscar Barreto Quiroga y su equipo.

Corría el año 2016. Encontramos en aquel entonces, que la Universidad atravesaba una gran crisis financiera, debida a innumerables factores e inconvenientes que atascaban su desempeño administrativo y académico, la contratación desbordada de personal, malos manejos administrativos, la falta de carácter para manejar los recursos públicos llevaron a la institución hacía unos de los peores momentos de su historia. Aquella ordenanza del año 62, que fijara una cuota anual de sostenimiento para la Tolima, terminó quedándose corta, debido al crecimiento mismo de la universidad, que amplió su espectro de ofertas y su número de estudiantes de forma casi tangencial, pero también porque el deseo político de contribuir al ethos de la misma, fue escaso: solo se limitó al pago de la obligación, sin una pretensión que no fuera otra que la de “cumplir la ley”.

Tendría que pasar más de medio siglo para se tomaran decisiones económicas y políticamente hablando, robustas, que contribuyeran a fortalecer el quehacer de la Universidad del Tolima.

En ese orden de ideas, se presentó ante la Asamblea del departamento, la ordenanza número 0001 del 13 de Febrero de 2017, que pretendía modificar los aportes que debía recibir la Universidad del Tolima para su sostenimiento y desarrollo.

Gratamente, colaboré como enlace entre el gobierno y la Duma Departamental. Los aportes que la Tolima recibía en ese entonces, estaban en los 3.200 millones. La propuesta estuvo encaminada a incrementar ese valor hasta los 6.300 millones, cifra casi del doble, es decir, un incremento de casi el 100%.

Hoy, mi alegría es inmensa, al saber que los aportes hoy en día, figuran en el orden de los 8.250 millones: otro esfuerzo fiscal de la gobernación del Tolima (ordenanza 0008 del 12 de Agosto de 2018); una cifra que si bien constituye un notable incremento, obliga a su vez, a continuar trabajando arduamente por ese ente educativo cuyo papel y principal responsabilidad estriba en coadyuvar en las grandes transformaciones que urgentemente necesita la sociedad.

Se estima que la reducción del déficit fiscal anda por los 6.700 millones, de una cifra inicial de más de 24.000 millones del año 2016.

De manera que, gracias al denodado esfuerzo de muchos, debemos apostarle a la permanencia en el tiempo, ojalá por mucho, de nuestra querida alma máter. Debemos protegerla, además, porque como dice un refrán por ahí: “nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”.

Por estas razones, es grato para mí, enumerar varios aspectos que engrandecen a la Universidad del Tolima:

ü  En la actualidad, la universidad enfila baterías rumbo a la acreditación institucional. Un logro de calidad que hasta la fecha, ninguna universidad de nuestro departamento ha conseguido. De 288 instituciones de educación superior en Colombia, solo 52 han obtenido la acreditación; conseguir la acreditación, será sinónimo de calidad académica.

ü  La Universidad del Tolima se encuentra entre las 23 IES[1], con el mayor número de estudiantes matriculados del país; para el semestre B del 2018, llegó a 19 mil 956 estudiantes, lo cual significa, una notable recuperación de la credibilidad y más ingresos para la institución; así mismo, nuevos retos en materia de capital humano, se hacen necesarios para seguir avanzando en materia de recuperación administrativa, académica y de bienestar de la toda la comunidad educativa.

ü  La Universidad del Tolima, cuenta con los únicos cinco doctorados de la región; dos programas de maestría y 17 programas de pregrado acreditados en alta calidad; cuenta, además, con dos acreditaciones internacionales.

ü  El 71% de los grupos de investigación, están reconocidos por Colciencias en el Tolima y el 36% de los docentes de planta de la universidad tiene título doctoral.

ü  La Universidad del Tolima educa al 63% de la población universitaria del departamento.

ü  Dos patentes, que fueron notificadas a la UT el año inmediatamente anterior, permitirán avanzar en investigaciones para identificar el Alzheimer y establecer nuevas metodologías para la atención de personas en condición de discapacidad auditiva. La primera, para la creación titulada “Sistema para la evaluación de la memoria procedimental y asimetría motora en un modelo experimental de Parkinson en ratas” y la segunda patente titulada “Sistema de panal para creación e interpretación musical para discapacitados”.

ü  Muy pronto se inaugurará en Ibagué, uno de los hospitales veterinarios más sofisticados del país; insumo que, sin duda alguna, favorecerá notoriamente la acreditación de alta calidad de la facultad de medicina veterinaria y zootecnia. Su dotación incluye equipos de alta tecnología; algunos de ellos, están funcionando actualmente en la clínica de pequeños animales de la universidad.

Seguramente, y con un panorama financiero totalmente distinto, continuarán los esfuerzos para que la universidad juegue papel importante y de impacto, en el desarrollo socioeconómico de la región, en tanto, eje dinamizador en materia investigativa, ciencia, tecnología e innovación.

En mi opinión, falta vigorizar la vinculación de las diferentes cadenas productivas del departamento, desde la universidad, para innovar procesos de cara a la competitividad, y para aportar hacia el agro colombiano, sector afectado y con tendencia más a desaparecer, que a recuperarse.

Propongo, que academia, gobernación, alcaldía, clase dirigente, cámara de comercio y demás actores, trabajen articuladamente en un plan de choque que mejore el desarrollo económico de Ibagué, ciudad que ocupa hoy el tercer lugar de desempleo en el país, acercándose peligrosamente a Cúcuta, en el segundo lugar.

Me resta felicitar a docentes, estudiantes, administrativos, al rector, Dr. Omar Mejía Patiño, a la Dra. Olga Lucia Alfonso Lanini, delegada del señor gobernador en el consejo superior de la UT y al gobernador Oscar Barreto Quiroga; a todos, porque a pesar de los duros momentos y las adversidades, han logrado navegar y conducir a buen puerto a nuestra universidad; no han faltado los obstáculos, es cierto, pero todos seguiremos trabajando en procura del mejoramiento continuo de nuestra alma máter.



[1] Institución de Educación Superior.

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