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OPINIÓN 20-08-2022

El nuevo Plan Nacional de Desarrollo

El nuevo Plan Nacional de Desarrollo

Por: Alejandro Rozo

Desde el pasado 08 de agosto se ha dado inicio a la construcción del Plan Nacional de Desarrollo del nuevo gobierno en cabeza del presidente Gustavo Petro, el 15 de noviembre será presentado ante el Consejo Nacional de Planeación para definir lineamientos, ajustes o recomendaciones, una vez se presenten los ajustes será presentado el 7 de febrero ante el congreso para que durante tres (3) meses, es decir hasta el 7 de mayo se surtan los debates que darán como resultado la aprobación del Plan de Desarrollo 2022 – 2026.

Una vez aprobado el Plan Nacional de Desarrollo, todas las entidades territoriales (32 departamentos y 1.101 municipios de Colombia), deberán iniciar el proceso de armonización, en este proceso 1.133 planes de desarrollo deberán adaptarse al nuevo plan, tarea compleja pues todos los proyectos de inversión que se encuentran viabilizados y en ejecución deberán ajustarse a nuevos pilares, políticas, programas y subprogramas de inversión.  Respecto de lo anterior, considero que esta histórica deficiencia e incongruencia en aspectos de planeación a causa de la disparidad de los periodos constitucionales, genera afectos adversos en la planeación y estructuración de estrategias, políticas y proyectos que se construyen desde los territorios. Todo queda a medias, departamentos y municipios de todo el país apenas logran medio entender y acomodarse a un plan, cuando ya faltando el 40% de su periodo de gobierno, deben acomodarse a otro plan de desarrollo.

El presidente Gustavo Petro ha designado un destacado gabinete ministerial y de gobierno, lo que genera confianza en sectores económicos, sociales y políticos. El Programa de Gobierno presentado, muestra las líneas ideológicas y estructurales de lo que será el Plan Nacional de Desarrollo, especialmente en aspectos de igualdad, sociales, ambientales y económicos. Como su nombre lo indica “Colombia, potencia mundial de la vida”.

La propuesta de desarrollo regional por agrupación de departamentos, muestra once (11) iniciativas territoriales, entre las que se destacan: Caribe, Pacifico Litoral, Andes y valles - Cauca y Magdalena, Tolima y Huila, entre otras. La propuesta para el Tolima grande se denomina “agua y territorio, cuenca del rio Magdalena, economías que dependen del rio”. Lo que permite entrever que la agenda política se enfoca en temas ambientales y de protección de los ecosistemas y el recurso hídrico. Cambio climático, matriz energética a partir de la transición energética (sol, viento y agua), en complemento con otras apuestas como hidrogeno verde y geotermia.

El “pacto por la industria” capítulo 2.4.2, del Programa de Gobierno es quizá la piedra angular sobre la que se debe sustentar el equilibrio entre el gobierno y la realidad de la economía mundial, no se puede improvisar. La política económica será la base articuladora para el desarrollo de los sectores productivos.

La reforma tributaria es necesaria para ampliar la base de inversión que requiere el Plan Nacional de Desarrollo, sin embargo, vale la pena advertir que debe ser aprobada guardando un equilibrio lógico. La inflación, los sobrecostos logísticos y de materias primas, la variabilidad en el tipo de cambio (TRM), así como una venidera reforma laboral, le han puesto los pelos de punta a muchos colombianos sin importar el estrato social. No se puede negar que, aunque existe esperanza de cambio y equidad, la clase media gravita en una atmosfera de incertidumbre, pues el 98% de las unidades productivas del país son micro-empresas. El ya deteriorado nivel de ahorro en las familias colombianas se viene esfumando a causa de los sobrecostos en alimentos y bienes de la canasta familiar (el consumo de las personas mantiene viva la economía).

En conclusión, se requiere una reforma contundente para cumplir los objetivos, metas y proyectos que se aprueben en el plan de desarrollo, lo anterior, siempre y cuando la reforma y otras medidas complementarias no superen el punto de equilibrio económico y la tranquilidad de los colombianos.

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